UN FELIZ COMIENZO PARA UN TRISTE FINAL
Hace unos meses acudí yo al pequeño cobertizo donde mi madre tiene los conejos. Cuando llego allí veo un pequeñísimo conejo gris no mucho más grande que la palma de mi mano. Lo cojo, está congelado y tiembla, pero lo peor no es eso sino que está solo, todos sus hermanos están muertos y su madre lo había abandonado. Cuando me fijo bien me doy cuenta de que le falta una oreja, probablemente otra coneja se la había comido. El pobre animalillo me da pena, sin el calor de una madre es casi imposible que sobreviva a la mañana siguiente. De pronto me acuerdo de lo que solía hacer mi madre para que las gallinas criasen pollitos que no eran suyos. Voy al otro cobertizo donde se que hay una camada de conejos que nacieran aproximadamente unos días antes que él y sus hermanos. Cojo un bote de polvos de talco y embadurno con ellos a los conejillos que están durmiedo tranquilos en su nido y al pobre desdichado que tengo en mi mano, después lo dejo suavemente junto a los demás.
A la mañana siguiente voy a verlo y aún sigue vivo,y así durante meses, cada día estaba más grande, incluso llegó a alcanzar en tamaño a sus hermanos adoptivos. Pero una tarde cuando voy a visitarlo lo noto más delgado, y no corre a esconderse como de costumbre, le pongo unas verduras y ni siquiera las toca, me preocupo. Dos días más tarde mi madre me informa: "esta mañana se murió el conejo con una sola oreja".

Esta historia es real al 100%, yo solo la transcribí intentando hacerla lo más bonita posible. También la foto es real, no fue retocada con photoshop ni con otro programa del mismo estilo, la foto fue tomada el día 15 de Junio del 2006.

Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.
(Mahatma Gandhi [1869-1948] Político y pensador indio)
Bardonegro dijo
No voy a ser yo quien cuestione la verdad o no de tu historia. Pero no lo habría hecho de no ser por el párrafo que hay a pie de foto:
''Excusatio non petita, acusatio manifesta''.
21 Junio 2006 | 11:03 PM